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A través de la música se sigue las huellas de la historia. La historia tiene múltiples facetas en la diversidad y, a la vez, singularidad sociológica boliviana. Si la música produce efectos en el comportamiento, debemos admitir que la siguiente canción tiene el rótulo de esperanza porque es una canción de encuentro o re-encuentro. Con versos sencillos habla de que hay que erigir una estrategia económica que busque la eliminación de la pobreza y, no solo, la reducción de la pobreza. Habla que hay que superar el estado de exclusión, provocar mayor participación y fiscalización. En su naturaleza, es una llamada de atención a los políticos de que si no demuestran una nueva cultura de transparencia podrían ser los próximos que escapen por la puerta trasera.
En el ritmo del encuentro boliviano, del “Tinku Sagrado”, con otra lógica y otra simiente, el boliviano David Portillo compuso la canción titulada “Alkamary”. Complementado por el japonés Daiji Fukuda y la voz de naturaleza extraordinaria de Cornelia Veramendi Mamani, David Portillo es un boliviano agradecido por la tolerancia y por los caprichos íntimos de los atrevidos, de los que inauguran, a su modo, nuevos cielos.
Daiji Fukuda es un agradecido a sus padres, de origen japonés, por haberle educado con rigor sobre la sencillez humana y por haber descubierto el alma del charango boliviano.
EN EL PUESTO No. 36 UNA CANCIÓN PARA CAER AL CIELO... “ALKAMARY”,... DAVID PORTILLO, DAIJI FUKUDA Y CORNELIA VERAMENDI MAMANI
Texto: Saúl Alejandro Maldonado Pérez
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