La música es una respuesta de la vida contra la muerte, de la fe contra
el agobio, de la alegría contra la tristeza. Esa es la principal convicción
multiplicada de Ricardo Campos Bracamonte, un obstinado compositor boliviano quien,
en sus años mozos, dejó su impronta, su influencia musical en los afamados “Jaivas”
de Chile. Ricardo Campos Bracamonte es
un convencido que, la música y los versos sirven para reflexionar acerca de la existencia precaria
del ser humano. Sus huellas sembradas de ideas y conductas indeclinables legaron
a la agrupación “Kollamarka” y a todo un movimiento musical de los años 70, 80
y 90 del siglo pasado una mentalidad específica de la función social de la
canción. Compositor, inventor, porfiado defensor del medioambiente, almacenó
sus experiencias para compartirlas con sus dos hijos, Ivonne y Gonzalo, con quienes
organizó la agrupación “Rijchary”. El postulado central se sintetiza en: “...
lo aprendido sé reelabora y trabaja para enriquecer siempre el valor agregado
de la música”. Ricardo Campos Bracamonte y la agrupación “Rijchary tienen la
virtud de aportar con poesía, esencia social y compactación musical. Presentamos
dos ritmos emparentados en un mestizaje cultural: el sanjuanito ecuatoriano, de
la localidad de Otavalo en la provincia Imbabura y el de los Tobas, de origen
guaraní de pertenencia a la región del Chaco a orillas del río Pilcomayo en
Bolivia. EN EL PUESTO No. 35 DE CONCIERTO BOLIVIANO DE FIDES, UNA REFLEXIÓN
ACERCA DEL DERECHO AL TRABAJO DE LOS ARTESANOS. RIJCHARY... MANIFIESTO DE LOS
SIN VOZ.
Texto: Saúl Alejandro Maldonado Pérez
Web master: Anakarlem
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